sábado, 1 de junio de 2013

LA COCINA AL DESNUDO


La cocina al desnudo. (Santi Santamaria In Memoriam)

El pasado 16 de febrero se cumplía un año del fallecimiento de Santi Santamaria. Un inesperado infarto se lo llevó mientras supervisaba el excelente trabajo que su hija Reginaestaba haciendo en el restaurante que ella llevaba en Singapur. Ayer, 11 de Marzo de 2012, estaba previsto que este local, llamado Santi, cerrara definitivamente sus puertas, al tiempo que Regina se ha hecho cargo del buque insignia, el Racó de Can Fabes, con dos estrellas Michelin (después de que la guía retirara la tercera tras la muerte del titular).
Santi fue un buen hombre y un buen cocinero. Enamorado no tanto de su profesión como del objeto de su trabajo: cocinar y dar de comer lo mejor posible a sus clientes. Y digo “no tanto de su profesión” porque a Santi lo que le gustaba era cocinar y la cultura gastronómica, antes que lo de gestionar restaurantes. Bueno, eso decía él, pero al final venía llevando más o menos seis locales, aunque su dedicación preferente fuese el Can Fabes en su natal Sant Celoni.
Sin embargo, a pesar de su impecable hacer ante los fogones, de su abnegado trabajo, de haber sido el primer cocinero de Cataluña en ostentar la tercera estrella de Michelín (entre otros distintivos), y de haberla mantenido durante el resto de su carrera, Santi parece ser más conocido como generador de polémicas.
Es cierto que Santamaria era un hombre franco y poco dado a diplomacias. Vehemente y convencido de la validez de su forma de ver las cosas, cada vez más parecía sentirse obligado con la tradición culinaria como herencia cultural, más concretamente con la mediterránea y específicamente con la catalana, criticando de forma más o menos estentórea las desviaciones que percibía en los modernos restaurantes de moda.
Polémicas, según él, un poco artificiales y engordadas por los medios de comunicación, como afirmaba una vez en su columna de la revista Magazine de La Vanguardia: 
“Por si alguien lo dudara, le invito a contemplar en acción a un laureado colega, el multiestrellado Gordon Ramsay, en su programa Pesadilla en la cocina: al verlo, más de un chef se debe de ruborizar, y puede que los profanos en la materia lleguen a la conclusión de que los cocineros tenemos una tendencia alarmante al sarcasmo, la humillación del prójimo o la tortura psicológica. Y quienes hayan leído las Confesiones de un chef deAnthony Bourdain puede que crean que las cocinas están más llenas de gángsteres y camorristas que las calles de Chicago en los años veinte o del Nápoles actual.”
La más sonora controversia que le tuvo como epicentro fue a raiz de la publicación en 2008 de su último libro: “La cocina al desnudo”, donde (entre muchas otras cosas) comentaba muy directamente el trabajo de Adriá y otros empleados de El Bulli y arremetía contra las formas de cocina llamadas “molecular” y “tecnoemocional”.
Ciertamente, algunos tenían derecho a sentirse ofendidos ante algunas citas ad hominemvertidas en el libro; sin embargo, el escándalo mayúsculo, en esta ocasión, sí fue realmente artificial, o al menos algo desproporcionado (en mi humilde opinión), aunque, al fin y al cabo, creo que solo sirvió para que el ínclito vendiera muchos más ejemplares de los que habría colocado si todo el mundo se hubiese estado calladito.
El caso es que uno de aquellos ejemplares vino a mis manos (probablemente de todas formas lo hubiera comprado), y entonces lamenté que el río revuelto ocultara una obra de pensamiento gastronómico desde una perspectiva muy válida e interesante y que, en muchos puntos, coincide con mi forma de entender esta afición; así que me apetece rendir un homenaje póstumo a un gran cocinero español, catalán, universal, extrayendo de las páginas que escribió algunos párrafos que, me parece a mí, describen bien su visión personal de la gastronomía:

English Recipe


sábado, 25 de mayo de 2013

LA PREHISTORIA DE LOS SABORES


Corresponde a un francés el mérito de haber puesto un poco de orden en el panorama de las impresiones gustativas: el gran químico Chevreul, famoso sobre todo por sus trabajos sobre las grasas, diferenció en 1824 las sensaciones olfatorias, gustativas y táctiles: supo reconocer que la percepción del calor o del frío es distinta de la de lo dulce o lo amargo; separó las sensaciones táctiles de la boca, así como las sensacio­nes propioceptivas (la «dureza»). Con Chevreul, el gusto de los fisiólogos -los sabores- se separó del gusto «cotidiano», que engloba todas las sen­saciones asociadas a la ingestión de los alimentos o de las bebidas.
En la misma época, aunque en otro círculo, el de los gourmets re­unidos alrededor deBrillat-Savarin, la confusión sólo se producía entre los sabores y los aromas. Se sabía que la lengua percibe los sabores, pero se creía que también la nariz era un receptor. Excepto por algunos peque­ños errores, las ideas expresadas en el Tratado de la Fisiología del gusto Son de una perspicacia sólo comparable con el amor que su autor sentía por la cocina: ”el número de sabores es infinito porque cada uno de los cuerpos solubles tiene un gusto especial, que no es exactamente igual a ningún otro [ ... ]. Y como, hasta ahora, no se ha presentado aún la circuns­tancia de que un sabor haya sido apreciado con exactitud rigurosa, nos he­mos visto obligados a atenernos a un pequeño número de expresiones gene­rales, como dulce, azucarado, ácido, amargo, y otras semejantes, que en un último análisis, se pueden resumir en dos: agradable o desagradable».
Pero, un poco después, Brillat-Savarin añadió que “todo cuerpo sápido es necesariamente aromático”. Había olvidado que hay algunas moléculas que son muy poco volátiles a temperatura ambiente y por lo tanto inodoras, pero que se unen muy bien a los receptores de la lengua y del paladar y tienen sabor: por ejemplo, la sal es sápida y sin embargo inodora

viernes, 17 de mayo de 2013

Conde de Sert, el Goloso.

La curiosidad y la memoria llevaron a FRANCISCO DE SERT, IV conde de Sert (Barcelona, 1940) a escrutar críticamente los acontecimientos, las transformaciones y las figuras de la sociedad europea de las postrimerías del siglo XIX y del primer tercio del siglo XX. Lector asiduo de Proust y de los memorialistas franceses, ha traducido y prologado las Memorias de Misia Sert (Ed. Tusquets) y ha escrito El mundo de Josep M. Sert (Ed. Anagrama) donde recoge con ironía y ternura el contexto histórico, artístico y mundano de la época. Debido a sus inquietudes gastronómicas -impulsor y promotor de los restaurantes Neichel de Barcelona y Lúculo de Madrid- es miembro de la Academia Catalana de Gastronomía, y colabora en diversos medios informativos, como La Vanguardia, El País, Avui y El Periódico sobre temas de historia y política nacional e internacional. Tiene un concepto histórico de los aconteceres y los relaciona de una forma aguda e incisiva, a través de un amplio bagaje cultural. Frecuenta el mundo intelectual y artístico de la Barcelona progresista, donde es conocido por sus inclinaciones de izquierdas, fidelidad al Rey y apoyo
incondicional a la monarquía parlamentaria.


Opinion/Reflexion

Las costumbres gastronomicas evolucionan, evidentemente, si observamos las primeras recetas y menus del libro que van desde la antigua Grecia, hasta principios de la edad moderna vemos que se basa mayoriitariamente en Carnes, pescados huevos, mariscos. A partir de allí aunque mas sofisticados los platos incluyen el Foie, la trufa, y como parte ligera las legumbres y fabadas. Ya en el Siglo XVIII la sofisticación alcanza algunos vegetales, pero cualquiera de esos manjares hoy en dia nos haría subir el colesterol solo de leer su receta. Porque el cambio de habitos actual es una autentica revolución, huímos de los platos triperos, no solo cuidamos los triglicéridos y el colesterol sino que además lo correcto es no comer lo insano. Yo todavía soy de la generación educada en que lo sano es comer y no dejar nada en el plato. La nueva tendencia hace que la gente separe grasiillas de la carne y del jamón, y ve como correcto dejarse cosas en el plato. Ojo que no estoy hablando de la gente sobrealimentada con bollería industrial, cebados con golosinas y Carne de cañón de fast-food. No hablo de jóvenes que por razonamiento paterno o reflexión propia han decidido cuidar su alimentación. Pues como decía aparte de evitar determinados establecimientos, pueden acudir a los más refinados y dejarse comida en el plato con total impunidad, y sin el menor remordimiento porque aquello tiene un precio. Pues estos jóvenes actuan correctamente según las pautas de salud, Y los equivocados somos nosotros que deberíamos hacer lo mismo..>>

La primera parte del libro habla de la historía de los fogones, con sus protagonistas, las viandas,los cocineros y los gastrónomos. Muy interesante y cargada de curiosidades, descubrir que los huevos de pavo real o de ganso del Nilo son más buenos que los de Pollo. Que los platos que llevan nombre de general como Parmentier o Vileroy entre otros, se trata de generales con escasos meritos culinarios y aficionados al buen comer. A lo largo del libro nos da a conocer a los grandes gastronomos y cocineros de la historía .>>
La segunda parte cambia radicalmente, el protagonista es el Propio Conde y si bien nos da conocer las bases de la gastronomia actual con sus protagonistas Santamaría, Neichel,Adriá ,Bocusse Duchemín, Arzak ……Asi como los primeros restaurantes distinguidos de Barcelona, Reno, Finisterre,Via Veneto,Neichel, Agut D’Avignon, Jaume de Provença , lo cual me resulta simpático por conocer parte de estas historias, sin embargo el autor no puede evitar la contínua emisión de juicios de valor sentando catedra en temas que ya escapan a la gastronomía y esto nos autoriza a nosotros a hacer nuestros propios juicios sobre su persona ya creer que la toma de partido puede ir más alla de la política, Y si bien defiende la cocina catalana como pionera, podría haber hecho algo parecido con la enología en vez de mostrar un perfil tan afrancesado..

Me gusta mucho la definición que hace Nestor Luján de la Nouvelle Cuisine Escrito hace bastantes años pero con mucha visión de futuro.

Ante todo se considerará la ligereza del plato, que será la cualidad más buscada y apreciada. El cocinero tendrá tambieén sus ribetes de dietético, y las largas y difíciles preparaciones desaparecerán. Los platos sencillos, muy a menudodepreciados, seran elevados por el arte con que se confeccionan a una categoría superior. Los guisos serán servidos, a poder ser, en los platos de preparación, que serán de gran tamaño. La cocina va a parecer más exótica por los productos venidos de otros paises, por las combinaciones de otras cocinas, como ya sucedió en la Edad Media y el Renacimiento. La harina desaparecerá de la cocina, en lo que se refiere a la confección de salsas. Las cocciones en seco, sin grasa y al vapor, serán cada vez más usadas. La gran cocina perderá hasta cierto punto las características locales, gracias a facilidad de los transportes y la posibilidad de conservación de los alimentos. Los fondos de salsa, los [fumets] , desapareceran y serán sustituidos por los jugos. Los dulces serán menos dulces, pero serán especiados. Apareceran, copmo en la cocina oriental, los platos agridulces o azucarados a la vez. La búsqueda y el contraste será la norma que definirá a la nueva gastronomía, y seran permitidas todas las invenciones, aunque puedan chocar al paladar, si son certeras y armoniosas. Se serviran los alimentos cada vez menos cocidos. Las primeras materias seran de máxima calidad. 

sábado, 11 de mayo de 2013

CARTA


ENTRANTES:
CARPACCIO DE LANGOSTINO DE VINAROZ
ENSALADA DE ESPINACAS CON QUESO FRESCO DE LA NUCÍA
CAZUELITA DE GAMBA ROJA DE DENIA
PRIMEROS:
COCOCHAS DE BACALAO CON ALMEJAS
RODABALLO CON HABITAS, MANGO Y MENTA
CHIPIRONES EN SU TINTA
LOMO DE RAPE ASADO CON PATATAS PANADERAS
ARROZ JUGOSO DEL MAR
FALSO CANELÓN CON ACELGAS Y CARNE DE BUEY
SEGUNDO:
SECRETO DE IBÉRICO CON SALSA DE MANZANA
SOLOMILLO DE BUEY AL CAVA
COSTILLITAS DE CORDERO LECHAL CON SALSA DE ARÁNDANOS
CODORNICES EN ESCABECHE
PATO A LA PIMIENTA CON PERAS CONFITADAS
CUESTIONARIO SOBRE EL MENÚ

ARROZ MELOSO CON GAMBAS Y SEPIA.


ARROZ  MELOSO CON GAMBAS Y SEPIA.
 3 personas.
Ingredientes:
200gr de gambas arroceras, de esas pequeñitas o de las más baratas.
200gr de Sepia, pota, o anillas de calamar , etc…
500gr de agua
1 tomatito pera pelado y partido en dos
2 dientes de ajo
30gr de aceite de oliva
Una cucharadita de  sal
Una puntita de cuchillo de pimentón dulce
150gr de arroz
Gambitas peladas congeladas, de esas de bolsa, cantidad al gusto.
Preparación:
Pelamos las gambas y separamos los cuerpos de las cáscaras.
Cortamos la sepia o anillas de calamar a dados
Descongelamos las gambitas peladas.
1.- Ponemos en el vaso las pieles y cabezas de las gambas,  500gr de agua y programamos. 5 minutos, temp. varoma, vel 4. Al terminar, colamos con colador fino y reservamos el fumet. Limpiamos el vaso.
2.- Echamos los ajos, el tomatito y trituramos 4 segundos al 7. Bajamos los restos de las paredes, hacia las cuchillas. Añadimos el aceite y sofréimos 5 minutos, temp. varoma, vel 1. Cuando pasen unos tres minutos, echamos los calamares por el bocal y dejamos terminar el tiempo.
Incorporamos el pimentón dulce y programamos 1 minuto, 100º, vel.1
3.- Ahora añadimos el fumet reservado, la sal  y lo ponemos a hervir, 7 minutos, temp. varoma, vel.1. Luego añadimos el arroz y programamos 10 minutos, 100º, giro a la izquierda, velocidad cuchara.
Al terminar, echamos las gambas por el bocal  (las peladas que teníamos reservadas y las congeladas de bolsa). Dejamos reposar 5 minutos, con la máquina cerrada.
¡Y a comer!